Balance del 2025

Al igual que hicimos en diciembre de 2023 en la entrada «Hablemos de esto» y en 2024 con «Balance del 2024«, donde desgranamos el estado del Blog, su pasado y el enfoque futuro, ahora toca, justo 1 año después, hacer balance de este año y mirar adelante.

ATENCIÓN: Este artículo no tiene nada de humor, ni de SAP, ni de consultoría, ni de Inteligencia Artificial. Ni pierdas tiempo en leerlo a no ser que quieras conocer el Blog un poco más por dentro.

Año 2025

Hay años que pasan, y hay años que te mueven de sitio y 2025 ha sido uno de esos.

Publicación de un libro sobre SAP en Espresso Tutorials

En 2025 he publicado el libro “Debug en SAP. Guía para desarrolladores y funcionales”

No es un proyecto aislado ni un cambio de rumbo, sino una extensión natural de años de trabajo, de artículos técnicos y de experiencia en proyectos reales. Un formato distinto para el mismo objetivo de siempre: entender mejor el sistema y compartir ese conocimiento.

Certificaciones como parte del recorrido

A lo largo de 2025 he ido obteniendo varias certificaciones dentro del ecosistema SAP CX:

Las certificaciones, por sí solas, dicen poco. En 2025 han tenido sentido porque han llegado en paralelo a proyectos reales, preventas y decisiones de arquitectura. No como un objetivo independiente, sino como una forma de ordenar conocimiento, validar enfoque y ganar perspectiva global sobre las soluciones de Customer Experience de SAP.

SAP Sales & Service Cloud Version 2 como eje del año

Si hay un hilo conductor claro en 2025, ese ha sido SAP Sales & Service Cloud Version 2.

Ha sido un año muy activo en este ámbito:

  • participación en preventas,
  • definición de escenarios y arquitecturas,
  • acompañamiento en decisiones funcionales y técnicas,
  • participación directa en proyectos,
  • y, finalmente, la salida a producción del primer proyecto de SAP Sales & Service Cloud V2.

Ese primer go-live marca un punto importante. No tanto por la fecha en sí, sino por todo lo que implica trabajar con una solución nueva, con menos referencias y con muchas decisiones que no se pueden aplazar. Obliga a entender bien los límites de la plataforma, a anticipar problemas y a tomar decisiones con información incompleta.

Durante el año he asumido en muchos casos un rol cercano al de SAP CX Solution Advisor, ayudando a enfocar la solución, a ajustar expectativas y a evitar enfoques que, aunque atractivos sobre el papel, no eran sostenibles en un entorno real.

El blog en 2025: evolución con datos

El blog ha seguido evolucionando durante 2025 de forma sostenida, sin cambios bruscos de enfoque ni de ritmo.

A lo largo del año se han publicado 36 entradas, con un total aproximado de 34,7 mil palabras. No es una producción masiva, pero sí constante y alineada con la forma de trabajar el contenido desde hace tiempo.

A nivel de visitas, el crecimiento respecto a 2024 ha sido de alrededor de un 45%, un dato que confirma que el enfoque elegido funciona. Más allá del número absoluto, lo relevante es la tendencia, que se aprecia claramente al observar la evolución de los últimos años.

El contenido que se pretende publicar es siempre contenido de calidad, trabajado, de investigación y en profundidad. Artículos que requieren tiempo, análisis y contexto, y que no buscan impacto inmediato ni responder a la actualidad del momento.

El objetivo personal es que ese conocimiento quede bien estructurado y accesible para los buscadores, de modo que pueda ser encontrado cuando alguien lo necesita, incluso meses o años después de su publicación. Contenido pensado para durar, no para destacar puntualmente.

Si se analiza qué se sigue leyendo, el patrón se mantiene: artículos técnicos de fondo, especialmente relacionados con integración, arquitectura y conceptos base de SAP, que no dependen del ruido del momento y se mantienen vigentes en el tiempo.

Mirando a 2026

La mirada a 2026 no pasa por grandes promesas ni por planes grandilocuentes.

La intención es clara y continuista:

  • seguir profundizando en el ecosistema SAP CX,
  • consolidar la experiencia con SAP Sales & Service Cloud Version 2,
  • mantener el blog como espacio de contenido técnico y de reflexión en profundidad,
  • y elegir bien dónde y cómo aportar valor.

Sin acelerar por acelerar.
Sin perder el foco ni la curiosidad.
Con la idea de seguir construyendo, paso a paso, sobre lo ya aprendido.

Seguimos.

Cuento de Navidad III – El Fantasma de los Proyectos Futuros

<– Capítulo Anterior

Una oscuridad espesa, profunda, casi sólida, ocupó el espacio que antes era la habitación. Él intentó hablar, pero algo le crispó la garganta. No era miedo… era anticipación. Entonces, a su derecha, una sombra se levantó lentamente del suelo.

No tenía rostro. No tenía forma clara. No parecía caminar: simplemente estaba ahí, como si hubiese nacido del propio silencio. El aire se volvió frío. Él contuvo la respiración.

El Fantasma de los Proyectos Futuros había llegado.

Sus sensaciones eran extrañas, no tenía frío, no tenía calor, no tenía sueño pero estaba cansado, no tenía energía, no podía moverse, no pensaba en nada, no veía más que una sombra frente a él, pero no tampoco tenía miedo… No tenía nada, es como si la presencia de esa sombra le hubiese arrebatado todo su ser y su esencia. Nada escapaba a su presencia y a la vez no había lugar a tener miedo.

— ¿Quién eres tu? ¿Qué quieres de mi?— Dijo él aturdido.

El fantasma no contestó, no se podía ver nada de su ser, sin embargo se sentía observado de alguna forma.

— Dime algo, ¡maldita sea! ¿Para qué estás aquí?

Lentamente el fantasma levantó lo que parecía una mano poniendo la palma hacia arriba y se iluminó una escena en su palma. Sintió que su visión se veía atraído como la luz a un agujero negro mientras que su cuerpo permanecía en la habitación.

Una vez dentro de la escena se fueron cambiando las imágenes y visiones. Vio su yo futuro dando cursos de formación a grupos de consultores, como antaño lo hiciese. Vio como servía de ayuda y guía a otros compañeros más jóvenes pero llenos de ganas, sin ser el ejecutor de tareas, siendo el faro. Se vio a él atendiendo consultas de empresas, definiendo procesos y aportando soluciones a necesidades.

La escena desapareció de forma abrupta con una nube de humo negro y su visión, secuestrada, volvió a su cuerpo que nunca se movió del cuarto.

—¿Qué fue esto? ¿Este es mi futuro?—

El fantasma bajó el brazo lentamente, sin emitir ningún sonido ni proporcionar ninguna señal a su interlocutor que lo increpaba.

—¡Vamos! ¡Dime algo! ¿Qué era eso?

El fantasma levantó lo que parecía la otra mano y se iluminó otra escena, por mucho que luchase, su visión se vio de nuevo secuestrada por la escena y se vio envuelto de nuevo en una visión que él no podía controlar.

En esta segunda escena volvió a ver su escritorio lleno de papeles, su portátil esta vez con dos grandes pantallas a los lados, sonando sin parar con notificaciones pendientes de leer en cada una de las pantallas. Se vio sentado en la silla, haciéndose cada vez más pequeño, respondiendo notificaciones. Se hizo de noche y seguía contestando mensajes hasta que terminaba su trabajo y apagaba su trabajo mientras se apagaba él. No se veían niños, no se veía familia, solo se veía como se iba a dormir para despertar de nuevo a lo mismo al día siguiente. El castigo de Sísifo personificado.

La escena desapareció como la anterior con un fogonazo de humo, y la vuelta de su visión al cuerpo, que le dejó aturdido y preocupado. No solo por el humo, sino por la visión que había visto.

—¿Esto es a lo que voy abocado?—Pensó—¿Dónde estaba mi familia, mi tiempo, mi vida?

El Fantasma no dijo nada, solo volvió a cambiar de mano y otra visión apareció iluminada.

Esta vez vio su escritorio limpio y ordenado, con la tapa del ordenador cerrado. iluminado de luz natural de la ventana y una nota en post-it pegada en la tapa que decía. «Nos vamos de viaje». En la siguiente imagen se vio volviendo a abrir el ordenador y atendiendo a su trabajo con un semblante tranquilo, relajado y orgulloso. La imagen cambió a una serie de imágenes de él trabajando en diversas oficinas, atendiendo consultas y participando como guía en grupos de proyecto, hablando con clientes y proveedores.

La imagen volvió a desvanecerse repentinamente. Esta visión le había traído paz y tranquilidad, pero volvía a estar en su escritorio junto con esa presencia oscura e insondable. Ya no intentaba hablar con el Fantasma porque sabía que no iba a obtener respuesta. Pero la situación era incómoda, el fantasma había bajado los brazos y no interactuaba de ninguna forma. Se cansó de esperar mirando a la nada, al rato de estar quieto mirando la «sombra» le dijo.

—¿Qué es lo siguiente? ¿Qué falta? ¿Cuál será mi futuro?

El fantasma siguió parado sin moverse, sin hacer un gesto, sin mostrar ningún atisbo de movimiento o intención de comunicarse. Él decidió levantarse y acercarse al fantasma, al intentar tocarlo su mano, brazo y cuerpo se vieron atraídos como su hubiesen tirado de él hacia la nada y entró dentro del cuerpo del Fantasma. Se encontró en un espacio blanco, iluminado pero infinito, sin posibilidad de ver el fin por ninguno de los caminos posibles. Gritó lo que pudo.

—¿Hacia donde tengo que ir? ¿Dónde está el camino?

La escena desapareció y se encontró en el mismo sitio donde siempre había estado, en el escritorio. La habitación estaba en silencio. No había niebla, no había sombras, no había frío. Solo la tenue luz de la pantalla encendida y el sonido lejano de la casa dormida. Miró el reloj. Había pasado más tiempo del que creía… o quizá no había pasado ninguno.

Se quedó quieto unos segundos, como si esperase que algo más ocurriera. Nada ocurrió. Apoyó las manos sobre el escritorio. Cerró el portátil con cuidado.

Por primera vez en mucho tiempo, entendió algo con claridad: el futuro no estaba escrito… pero tampoco estaba decidido. Y le tocaba a él recorrer ese camino.

Cuento de Navidad I – El Fantasma de los Proyectos Pasados

Visión doble, visión borrosa, de nuevo el cansancio estaba haciendo mella en su vista. La multitarea siempre se le había dado bien, también los periodos de estrés y salidas a producción. “Tenso, no nervioso” siempre decía. Pero se encontraba cansado, muchos frentes abiertos, muchas cosas a tener en cuenta. Hacía tiempo que había dado el paso adelante en su trabajo y su vida profesional, no era un consultor más, llegaba donde otros no llegaban y podía con todo, pero nada es gratis en la vida.

Decidió tomar un descanso, hacer otra cosa y se puso a escribir. Abrió la hoja en blanco en su ordenador y se puso a juntar palabras “a ver qué sale”. Tenía una idea, bueno, tenía muchas ideas, pero una era la que le estaba motivando en ese momento. Visión doble, visión borrosa. Seguía aporreando el teclado a pesar de las dificultades visuales, sus dedos se conocían en teclado y las palabras iban apareciendo escritas sin freno, sin un aparente control por su parte, como sumido en un trance, fuera de sí.

Se despertó del trance con la cabeza apoyada en el teclado, con la letra h escrita de forma continua en el procesador de texto donde estaba escribiendo. Inmediatamente sintió frío, miró si había dejado alguna ventana abierta, pero todas estaban cerradas.  Estaba mareado, confundido y aterido de frío cuando escuchó una voz.

—Hola – Oyó una voz a su espalda. Se dio la vuelta y vio un jovencito en traje color gris marengo, con la cara muy pálida y el pelo corto y peinado.

—¿Qui.. Quien eres? ¿Qué haces en mi casa? ¿Qué quieres? – Preguntó sorprendido y preocupado.

—¡Uy! Sí, perdona, siempre me olvido de presentarme. Soy el Fantasma de los Proyectos pasados – Dijo haciendo una excesiva reverencia. – He venido aquí porque parece ser que necesitas una mano para ordenar tu vida.

—¿Yo? Eh ¿Por qué? No sé quien eres, ni qué haces aquí pero ¿Cómo has entrado? ¡Fuera de mi casa!

—Tranquilo, siempre os poneis así, no pasa nada, vamos a hacer un viaje.

—¿Un viaje a dónde?

—Un viaje a tu pasado.

Todo le dio vueltas, el “Fantasma de los Proyectos Pasados” le cogió la mano y empezó a llenarse todo de una especie de niebla densa que impedía ver nada. El seguía notando el tacto de su extraño acompañante y le notaba a su lado. La niebla se fue abriendo frente a ellos y se empezó a ver una escena.

—¿Qué es esto? – Preguntó él.

—Es tu pasado ¿No lo recuerdas?

Él se fijó, un joven entraba a hacer una entrevista para una empresa para un puesto de programador JAVA, primero iría a un curso de formación y luego a empresa.

– Aquí empezó todo ¿Lo recuerdas?

Sonrió al ver a aquel chaval sin saber lo que era SAP ni ABAP, volviendo a su casa a mirar el portal de empleo y ver las ofertas de trabajo. Recordó el seguir su corazonada “Voy a intentarlo”.

Las escenas se sucedieron encadenadas, los tres meses de curso ABAP, los profesores, los compañeros. La frase constante que rondaba por su cabeza “Sí, pero Coritel no quiero ir, voy a la otra consultora”.

—Y terminaste en Coritel igualmente. El destino tiene sentido del humor.

Entonces las escenas cambiaron, vio su primer día de trabajo real en SAP. Se rió al verse copiando una tabla estándar en su cuaderno, campo a campo, hasta que allá por el campo 90 decidió que ese no era el camino. Se acordó de las dudas básicas que preguntaba a sus compañeros, su primer desarrollo autónomo, sus primeras responsabilidades, el orgullo cuando reconocían su trabajo, su crecimiento profesional.

—Pues al final no estuviste tan mal como creías en Coritel ¿no?

También vio la decisión valiente, casi imprudente de dejarlo todo para viajar por Latinoamérica. Como pidió una excedencia en Coritel que no quisieron darle hasta el último día.

—A veces hay viajes que enseñan más que cualquier proyecto.

La escena cambió, vuelta del viaje haciendo muchas entrevistas hasta conseguir el puesto ABAP que le gustó (eran tiempos fáciles). Empezando a trabajar para un cliente que era una gran empresa de construcción cuando justo en llegó la crisis del 2009 y todo eso se paró.

—Cuando todo iba a ir mal – susurró el fantasma – saliste reforzado.

Apareció la imagen con él solo en las oficinas de un cliente con un SAP CRM 5 en la pantalla del portátil. Migración a la versión 7, conocer a su mentor en esto, crecer, aprender, dominar.

—Ahí volviste a empezar, nuevo conocimiento, nueva forma de trabajar como autónomo.

Se vieron las oficinas de un cliente de banca, gran proyecto de implantación. Sonrió, se veía rodeado de un gran equipo de compañeros de profesión. Fue corto pero muy intenso.

La siguiente imagen era bastante más oscura. Se veían unas oficinas viejas, en reuniones discutiendo, él solo, implantando un sistema haciendo varios roles (técnico, funcional, jefe de proyecto).  Cliente complicado, consultora ECC en contra, tensión, salida a producción, noches sin dormir.

—Lo pasaste mal, muy mal. Pero eso forjó lo que ahora eres. Te hizo crecer como nadie crece.

El caos de un gran Call Center apareció. 400 personas hablando a la vez por el aplicativo del que él era el responsable. Caminando entre las filas, resolviendo problemas, formando a gente, apagando fuegos. Reuniones en un gran cliente, lento, viejo, desesperante y a la vez apasionante.

Entonces la escena se oscureció de golpe, como si alguien hubiera apagado la luz del recuerdo. No era una oficina, ni un cliente difícil, ni un proyecto interminable. Era una consulta médica. Él estaba sentado, más joven pero con la misma determinación en los ojos. El médico hablaba despacio, con esa voz ensayada que solo se usa cuando las palabras pesan: “esclerosis múltiple”. Y con aquellas palabras, la visión doble y la visión borrosa entraron en su vida para quedarse.

—Aquí empezó tu verdadera visión doble —susurró el Fantasma, sin ironía esta vez.

Vio aquel momento desde fuera, casi como si fuera otra persona: el susto, las preguntas, la incertidumbre, el vértigo. Y vio también algo más importante: cómo no se rindió. Cómo siguió trabajando, estudiando, programando, liderando proyectos, cuidando a su familia… con miedo, sí, pero también con una fuerza que entonces no sabía que tenía.

—No te rompiste —añadió el Fantasma—. Te doblaste… y seguiste adelante. Vinieron niños, casa, trabajo. Seguiste luchando por todo.

Se veía trabajando de día en las oficinas de ese gran cliente y por las noches para un cliente empresa funeraria. Le hacía gracia, podía y ganaba dinero.

—Pero no podemos siempre con todo, niños, dos trabajos, vida personal. Tuviste que tomar una decisión. Otra decisión que marcó tu camino.

Apareció trabajando desde casa para ese ultimo cliente. Pudiendo compaginar vida personal y laboral sin problemas. Pasando la pandemia (trabajando para una funeraria) en casa trabajando y atendiendo a su familia. Y así se vieron pasar los años.

—Pero tu necesitabas más ¿no? Decidiste hacer un cambio en tu vida.

Finalmente, apareció la etapa en la Big Four. Ilusión, esfuerzo, intento de cambiar de mentalidad. Pero finalmente frustración, ansiedad y estrés.

—No siempre ibas a elegir bien. De todo se aprende, no puedes con todo y algunas cosas no están bajo tu control.

Y por último, la luz del retorno: volver a ser freelance. Recuperar libertad. Recuperar control. Recuperarte a ti mismo. Volver a construir desde cero una relación de confianza con una empresa, a pesar de ser freelance. Ser líder de un grupo, ponerse en primera línea, asumir retos y llevar a cabo trabajos que no había llevado. Ganar visibilidad, ganar responsabilidad, multitarea, mucho trabajo. Entonces toda la niebla de desvaneció.

El Fantasma lo miró por última vez.

—Tu pasado no volvió para herirte. Volvió para recordarte lo lejos que has llegado… y la fuerza que siempre has tenido.

Y con un susurro que parecía viento, desapareció.

Volvió a ver su escritorio, su ordenador todavía estaba en la pantalla del procesador de textos, como si no hubiese pasado el tiempo. Pero sus sensaciones eran distintas, algo había cambiado por dentro, le había hecho ver todo el camino disfrutado. Se sentía orgulloso y poderoso de sus capacidades y lo que había realizado. Por primera vez en mucho tiempo, se permitió admitirlo: había estado demasiado ocupado para recordar quién era.

Mientras se levantaba para estirar las piernas, sintió algo. Una presencia sutil. Como si alguien más estuviera esperando su turno.

El Fantasma de los Proyectos Presentes ya estaba cerca.

(Este texto es original, escrito por Jorge Ocampos, bueno basado en el cuento de Dickens, y no ha sido escrito por IA)

Sigue en el Capitulo II – El Fantasma de los Proyectos Presentes ->

He vuelto a Cambiar de Rumbo

Aprovecho este parón veraniego para anunciar un nuevo cambio de rumbo. Si en el pasado ya anuncie dos cambios de rumbo importantes en las entradas:

Ahora, después de tres de meses del cambio realizado ya puedo volver a decir de nuevo «Cambio de rumbo».

Vuelvo a ser Freelance, vuelvo a un cliente conocido, que me quiere y del que conozco el negocio a la perfección. En este caso vuelvo con la empresa Avvale que, durante este proceso de cambio, no me ha podido tratar mejor y estoy agradecido.

Esto me ha llegado gracias al Networking, a que me conocían y me han dado todas las facilidades para entrar a trabajar con ellos. Tengo grandes amigos en Avvale (y en muchos otros sitios), gente que me conoce personal y profesionalmente. Por ahora entro como Freelance, que es donde me encuentro a gusto, pero ¿Quién sabe?, ahora lo que quiero es construir y, entre todos, alcanzar metas haciendo las cosas bien.

Quien quiera saber los motivos de que me haya ido de Deloitte que pregunte, dejo grandes amigos allí también y buenos recuerdos. Espero que les vaya bien y que nos veamos en este mundo que es un pañuelo.

Cambio de rumbo

Llegó el momento, mi cabeza me pedía un cambio y me lo han servido en bandeja. Dejo estabilidad y control. Dejo mi zona de confort, pero me voy a otro proyecto donde voy a evolucionar a nivel profesional. Opino que los cambios siempre son buenos, y que las oportunidades hay que identificarlas y perseguirlas.

La decisión la tenía tomada desde hace tiempo, a la espera de la oportunidad, pero salir de la zona de confort cuando lo tienes todo, es complicado. Me voy porque soy inquieto, porque no me gusta estar mucho tiempo en un sitio, porque en la vida hay que evolucionar y mejorar. Detrás dejo algo muy bueno, y lo quiero dejar de la mejor forma posible, ¿Quién sabe cuando tendré que llamar a esa puerta?

Salgo a dar una vuelta

La vida da muchas vueltas y las vueltas dan mucha vida. Y yo salgo a dar una vuelta. La oportunidad que me ha llegado es por una de esas puertas que dejé entreabierta hace años, que en un momento dado, te llama.

Espero dar lo mejor de mi y evolucionar mejorando mis habilidades y competencias. Posiblemente vaya a ser más complicado que mi posición actual, pero ya no le tengo miedo a nada. Sé quien soy y qué puedo ofrecer.