El Síndrome de Procusto: cómo recortar el talento para hacerlo encajar

En los caminos que llevaban a Atenas vivía Procusto. No era un ladrón vulgar ni un asesino impulsivo. Se presentaba como un anfitrión correcto, casi amable. Invitaba a los viajeros cansados a pasar la noche en su casa, les ofrecía descanso y un lecho donde recuperar fuerzas. Su casa tenía una sola regla.

Una cama de hierro ocupaba el centro de la estancia. No era especialmente bella, pero sí sólida, recta, perfecta. Procusto la miraba con orgullo. Para él, aquella cama representaba el orden.

Cuando el viajero se tumbaba, Procusto medía. Si el cuerpo sobresalía, cortaba lo que sobraba. Si el cuerpo no alcanzaba, estiraba hasta que encajara. La cama nunca se ajustaba al hombre, era el hombre quien debía ajustarse a la cama.

Muchos viajeros murieron allí sin entender qué habían hecho mal, no eran culpables de nada, no habían fallado, simplemente no encajaban.

El mito termina cuando Teseo llega a su casa. Fingiendo aceptar la hospitalidad, espera el momento adecuado. Cuando Procusto intenta someterlo al ritual de la cama, Teseo se libera, invierte la situación y obliga a Procusto a tumbarse en su propia cama de hierro. Por primera vez, Procusto es quien no encaja. La medida que había impuesto a todos se vuelve contra él. Y la cama, fiel a su naturaleza, no se adapta. Procusto muere víctima de la misma norma rígida que había defendido, descubriendo demasiado tarde la violencia de un sistema que no admite excepciones.

El síndrome de Procusto

El mito de Procusto no habla de monstruos ni de épocas lejanas, habla de sistemas, de poder y de miedo a la diferencia, habla de la obsesión por imponer una medida única a realidades diversas.

Hoy llamamos síndrome de Procusto a la tendencia a:

  • rechazar lo que sobresale,
  • castigar lo que no encaja,
  • forzar la realidad para que se adapte a un modelo previo.

No es un trastorno clínico, es una actitud, y es más común de lo que parece.

Procusto en la empresa moderna

Muchas organizaciones siguen teniendo una cama de hierro en el centro de la habitación.

  • Procesos inamovibles.
  • Metodologías convertidas en dogma.
  • Roles definidos hace años que ya no reflejan la realidad.

Cuando alguien aporta algo distinto, no se revisa la cama. Se revisa a la persona.

“Aquí siempre se ha hecho así.”
“No compliques las cosas.”
“Eso no entra en el modelo.”

El talento que sobresale se recorta, el que no llega se estira hasta romperse. No por maldad, sino por miedo, no por eficiencia, sino por control.

Estandarizar no es uniformar

La estandarización bien entendida ordena, la uniformidad impuesta empobrece.

Procusto no buscaba justicia ni equilibrio. Buscaba que nada desbordara su medida. Y muchas veces, detrás de estructuras rígidas, no hay excelencia ni rigor: hay inseguridad.

Un sistema sano se adapta a las personas.
Un sistema enfermo obliga a las personas a adaptarse a él.

Liderazgos procústicos

El liderazgo procústico no grita, no siempre amenaza, a menudo se disfraza de sentido común. Es el líder que:

  • se rodea de perfiles que no le hagan sombra,
  • desconfía de quien piensa distinto,
  • confunde obediencia con alineación.

No destruye el talento de golpe, lo va recortando poco a poco, hasta que todos encajan, y ya nadie destaca.

Procusto, Sísifo e Ícaro

Si Sísifo representa el trabajo sin sentido y Ícaro la ambición sin límite, Procusto encarna algo aún más inquietante:
la mediocridad impuesta desde el poder.

  • Sísifo empuja.
  • Ícaro vuela demasiado alto.
  • Procusto impide que nadie vuele ni avance.

Tres formas distintas de destruir valor.

En Conclusión

El mito de Procusto deja una advertencia incómoda:

No todo lo que se presenta como orden es justo.
No toda igualdad es equitativa.
Y no toda norma merece ser defendida.

A veces, el problema no es que las personas no encajen, el problema es que la cama nunca se movió. Y cuando una organización prefiere conservar la cama antes que cuestionar su medida, el final del mito suele repetirse.

Si…

Si puedes mantener la calma
cuando el entorno entra en pánico
y aun así te señalan a ti como causa del problema.

Si confías en tu criterio
cuando todos dudan,
pero escuchas cuando alguien con experiencia te cuestiona.

Si sabes estimar un proyecto
sin prometer lo que no controlas,
y no respondes con humo
cuando te venden humo.

Si puedes convivir en entorno cambiante
sin perder la visión,
y tratar igual al usuario perdido
que al decisor impaciente.

Si soportas reuniones eternas
y aun así sales con una decisión clara.
Si explicas lo complejo sin parecer arrogante
y lo simple sin parecer ingenuo.

Si no te crees imprescindible
cuando el proyecto va bien,
ni te hundes cuando todo falla
y el sistema antiguo sigue funcionando.

Si puedes convertir incidencias en aprendizaje,
UATs en conversación,
y errores en diseño mejorado.

Si sabes decir «no» cuando toca,
«todavía no» cuando es honesto,
«no lo sé» cuando es verdad,
y «lo siento» cuando te has equivocado.

Si entiendes que la tecnología es el medio
y el valor el objetivo,
que SAP no es el fin
y el negocio no es el enemigo.

Si tras el cierre del proyecto
sigues teniendo curiosidad,
ganas de aprender
y respeto por quien lo mantiene.

Entonces, solo entonces,
no serás solo alguien que implementa SAP

Serás consultor

Basado libremente en el poema “Si…” de Rudyard Kipling.
Adaptado a lo que, con los años, he aprendido sobre la consultoría SAP.

Avvale

Lo habitual en el mundo de la consultoría (y en casi cualquier ámbito profesional) es que la gente exprese su opinión cuando algo ha salido mal, cuando se sienten decepcionados o maltratados. Yo suelo hacer el camino inverso: me gusta poner en valor lo que funciona, lo que está bien. Porque eso ayuda más, a mí y al resto.

Hoy quiero hablar de la empresa con la que colaboro desde hace tiempo: Avvale.

Y es que Avvale es un buen sitio para trabajar, por muchas razones, entre ellas:

  • Saben lo que hacen: Saben hacer consultoría, preventa, gestión de proyectos y soporte al cliente. Y lo hacen bien. Hay algunas que solo saben facturar.
  • Saben cómo hacerlo: Avvale apuesta por la calidad y la eficiencia. Su modelo no consiste en llenar proyectos con 25 juniors, sino en ofrecer equipos ajustados, bien coordinados y orientados a resolver problemas reales..
  • La importancia del conocimiento: Su principal valor es su expertise profesional de su equipo, y lo hacen valer. El conocimiento se comparte, se valora, y se transmite. Si necesitas algo siempre habrá un experto al que consultar.
  • Gente buena y buena gente: en Avvale he encontrado grandes amigos, y también referentes en los que mirarme y aprender. Debo de tener suerte, pero lo cierto es que la gente con la que he trabajado es, además de excelente profesional, buena gente de verdad.

Avvale en Customer Experience CX

En lo que a mí respecta, Avvale es una de las consultoras más relevantes en el ámbito de Customer Experience (CX) en España. Cuenta con un equipo CX de más de 60 personas especializadas tanto en SAP como en Salesforce, y es líder en número de certificaciones SAP CX a nivel nacional.

Además, participa activamente en eventos del sector, mostrando soluciones, innovaciones y casos de éxito. Como en el último e-Show de Barcelona.

Belén Ballesteros, referente en SAP Emarsys
(Abril 2025)

O en el pasado SAP CX Executive Exchange de la mano de Albia

David Mestre (Avvale) y Juan Muñoz (Albia) en el SAP CX Executive Exchange
(Abril 2025)

Partner Gold de SAP

La relación entre Avvale y SAP —al menos en el área de CX, que es la que conozco de primera mano— es muy estrecha. Colaborar con Avvale significa tener un puente directo con SAP, acceder a conocimiento, participar en iniciativas y ganar visibilidad en el mundo SAP CX. La relación entre Avvale, SAP y los consultores es de ganancia mutua, jugando bien las oportunidades, todos ganamos.


Colaboración en contenidos

Como parte de nuestra colaboración, en los próximos meses vamos a publicar conjuntamente varios artículos enfocados en soluciones de Customer Experience, con el objetivo de ganar visibilidad mutua y demostrar que Avvale —y, por supuesto, yo con ellos— es el socio perfecto para acompañar a los clientes en su transición hacia herramientas modernas de CX.

En mi caso particular, participaré en la elaboración de contenidos centrados en SAP Sales & Service Cloud Version 2, una solución en la que estoy especializado y con la que trabajamos activamente en proyectos reales.

A nadie le despiden por contratar IBM

Eres el CIO de una empresa. En tu empresa habéis decidido hacer una transformación digital y dejar de una vez el ábaco y el Excel para llevar ventas, almacén, finanzas y costes y queréis implementar SAP como ERP de la empresa. Habéis lanzado la RFI (Request for Information) para pedir información, os han respondido tres consultoras medianas, tienen buena pinta, hacen hincapié en su experiencia, conocimiento y capital humano para afrontar un proyecto de implantación de SAP S4/HANA. Ninguna de las ¿grandes? ha contestado a la RFI.

Una de las consultoras (JOB Consulting), la que ha mostrado más interés y se ha preocupado por tus procesos, se presta a ayudarte a elaborar la RFP (Request for Proposal). Una vez consensuada con Negocio, TI y Dirección lanzas la RFP a las tres consultoras que te contestaron a la RFI y, aunque no se haya preocupado anteriormente, a una de las ¿grandes? (Deloitte, Accenture, NTT Data, IBM, Indra. Elige tu propia aventura).

The big 4

Las cuatro consultoras contestan a la RFP con su propuesta de solución, implementación y costes. La consultora que te ayudó a elaborar la RFP es la que mejor propuesta de valor ofrece. Hace referencia a procesos de tu negocio y da soluciones dentro de la herramienta elegida. Tiene casos de éxito, referencias, perfiles especializados, capital humano suficiente, solvencia en el mercado y un precio de implantación medio. Hay otras respuestas a la RFP más genéricas y más caras, más automáticas, sin tanto detalle por tu negocio. Tu invitado ¿grande? a la RFP mandó la respuesta fuera de plazo (bueeeno se lo admitimos), con carencias funcionales y bastante genérica, a nivel de músculo (financiero y capital humano) son, obviamente, el increíble Hulk. La oferta que ofrecen no cubre toda la funcionalidad de una vez, se presentan distintas fases de proyecto, solo dando precio a la primera, el producto mínimo viable (MVP). Obviamente el precio es muy bajo.

Producto Mínimo Viable (MVP) vs Producto Completo

No hay forma de comparar la respuesta de la consultora JOB Consulting y la ¿grande?. Tu yo interior, experto en tecnología y machacado en mil batallas lo tiene claro, la consultora JOB es la que más valor aporta y menos riesgo tiene a nivel tecnológico. Pero tú vas al consejo de administración, con el CEO y los distintos directores de área. Ellos expresan que no conocen a JOB, que sí conocen a la ¿grande?, pero que tu eres el CIO y delegan en ti la responsabilidad.

Pero esa reunión y ese dedo que te señala va calando en ti. ¿Y si sale mal? ¿Y si elijo a la consultora desconocida por el consejo y no va bien? Eres cobarde y te quieres aferrar al puesto porque vives en La Jaula de Oro. ¿A quien iban a despedir si va mal con la ¿grande?? ¿Quién se iba a imaginar que la ¿grande? pudiese fallar? El precio inicial es mucho más bajo pero, claro, solo incluye una parte, además no han participado muy activamente en la RFP.

Al final tu empresa decide (tú decides) contratar a la ¿grande? para hacer la implantación. El primer día aparece allí el socio, con el director y el manager, y te dejan una horda de 12 consultores de 25 años recien graduados, con uno que parece que más o menos sabe. Sabes que vas a sufrir, que los key uses del negocio van a sufrir, que tus usuarios van a sufrir, que el negocio va a sufrir, pero tu tomaste la decisión más coherente.

Tú observas la escena y te das cuenta de que has optado por lo que parecía la opción segura, la que el consejo reconocía, la que nadie cuestionaría en caso de fracaso. Sin embargo, una duda persiste en tu mente: ¿He elegido la mejor opción para el proyecto o solo la opción que me protege a mí?. Este es el dilema que enfrenta cualquier líder en tecnología cuando la reputación pesa más que el valor real.

Al final del proyecto, cuando todo esté en llamas, nadie te despedirá por contratar a la ¿grande?

… pero tampoco te felicitarían si hubieras tomado la decisión más valiente.

De Ícaro a Fénix

Hoy traigo Mitología Griega que me encanta, todo muy coherente con el sentido del blog (no). Bueno, veréis como sí tiene que ver con nuestra profesión (o cualquiera) y las motivaciones, debilidades y fortalezas humanas.

(Todas las imágenes han sido generadas con ChatGPT y Dall-E 3)

El Mito de Ícaro

Cuenta la leyenda de la mitología griega que Ícaro era el hijo de Dédalo, un talentoso inventor y arquitecto ateniense. Dédalo era famoso por haber construido el Laberinto en Creta, donde el rey Minos encarceló al Minotauro (esa es otra historia), una criatura mitad hombre y mitad toro.

Sin embargo, tras ayudar a Teseo a matar al Minotauro y escapar del Laberinto, Dédalo cayó en desgracia con el rey Minos. Como castigo, el rey Minos encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro en una torre alta en Creta para evitar que escaparan y difundieran los secretos del Laberinto. Sin embargo, Dédalo, con su ingenio, ideó un plan para huir: construir alas hechas de plumas de aves y cera para Ícaro para poder volar sobre el mar y escapar de la isla.

Antes de iniciar el vuelo, Dédalo advirtió a Ícaro que no volara demasiado alto ni demasiado bajo. Si volaba demasiado bajo, el agua del mar empaparía las alas y lo haría caer. Si volaba demasiado alto, el calor del sol derretiría la cera que mantenía las plumas unidas.

Lleno de emoción por la experiencia de volar, Ícaro olvidó las advertencias de su padre y, embriagado por la sensación de libertad, comenzó a ascender cada vez más alto en el cielo. Al acercarse demasiado al sol, la cera de sus alas comenzó a derretirse, haciendo que las plumas se desprendieran. Sin posibilidad de mantener el vuelo, Ícaro cayó desde el cielo y se hundió en el mar, donde se ahogó. El lugar donde Ícaro cayó fue nombrado en su honor: el Mar Icario.

Reflexión sobre el Mito de Ícaro

La leyenda de Ícaro se puede interpretar como una advertencia sobre los peligros de la desmesura, el exceso de confianza y la desobediencia. La ambición de Ícaro lo llevó a ignorar los límites y las precauciones, lo que resultó en su caída.

Para mi, o sobre lo que yo quiero reflexionar en este artículo, es que hay que tener cuidado con la ambición, saber medir los riesgos, controlarse y controlarlos. Nada es gratis y, si intentas volar muy cerca del sol, es muy posible que te quemes.

Así que la próxima vez que sientas el deseo de volar más alto que nunca, recuerda que incluso el cielo tiene sus límites. Pero, claro, eso no significa que no debamos intentar volar.


El Mito del Ave Fénix

En un rincón lejano del mundo, mucho antes de que la humanidad pudiera siquiera imaginar criaturas fantásticas, existía un ser único, majestuoso y envuelto en misterio: el Ave Fénix. Era un ave radiante como ninguna otra, con plumas doradas y rojas que parecían llamas vivientes. Pero lo que hacía especial al Fénix no era solo su belleza, sino su increíble capacidad para renacer de sus propias cenizas.

Cuenta la leyenda que el Fénix vivía en un paraíso escondido, donde el tiempo pasaba de manera diferente. Su vida no era corta como la de otras aves, sino que duraba siglos. Sin embargo, el Fénix sabía que, al igual que todo en el universo, su tiempo también llegaría a su fin. Cuando empezaba a sentir el peso de los años y la fatiga en sus alas, el Fénix se preparaba para el gran momento: su renacimiento.

Cuando el tiempo llegaba, volaba hasta lo más alto del cielo y, desde allí, descendía en un vuelo majestuoso hacia su nido hecho de ramas de especias y plantas aromáticas. Una vez en su nido, el Fénix dejaba que las llamas lo envolvieran, ardiendo con un fuego brillante y purificador. Todo su cuerpo se consumía en ese fuego, hasta que no quedaba más que un montón de cenizas.

Pero aquí es donde ocurría el milagro: de esas mismas cenizas, entre el humo y el calor residual, nacía un nuevo Fénix, joven y lleno de vida. Con un poderoso aleteo, este nuevo ser emergía, más hermoso, con más energía y más resplandeciente que antes. Y así, una y otra vez, el Fénix vivía y moría, solo para resurgir con más fuerza.

Reflexión sobre el Mito del Ave Fénix

Resumen rápido: Cuando te caes, te levantas, aprendes y mejoras.

El mito del Ave Fénix es un poderoso mensaje sobre resiliencia, renacimiento y esperanza. El Fénix simboliza la capacidad de resurgir de las cenizas, incluso después de haber pasado por momentos de destrucción o pérdida.

Este mito nos recuerda que, aunque atravesemos dificultades, fracasos o situaciones dolorosas, siempre existe la posibilidad de volver a levantarse y comenzar de nuevo, renovados y fortalecidos.

¿Por qué cuento esto? ¿Qué relación tiene?

Bueno, digamos que es una reflexión personal que estoy contando en público. Es muy fácil convertirse en Ícaro, querer volar demasiado cerca del sol pero que tus capacidades, tu entorno, las alas que tienes o el destino donde quieres volar te hagan caer, y la caída es dura.

Pero es más difícil, una vez habiéndote convertido en cenizas, como el Ave Fénix, al volar tan cerca del Sol, resurgir de tus cenizas, aprender de los errores y hacer que ese tropiezo sea una lección aprendida que te haga resurgir con más fuerza, siendo más consciente de lo bueno que tienes y queriendo mejorar.

Y en eso estamos:

De Ícaro a Fénix